EL OÍDO PLANETARIO
En la nota “Así nos miran” nos introdujimos en el proceloso mundo en cuya cúspide el poder económico -ligado al político- estrecha sus vínculos con los centros de comunicaciones más sofisticados.
El socorrido aforismo “quien domina la información detenta poder” es un concepto rigurosamente comprobado.
La expansión de los intereses más egoístas, en función del lucro y concentración de la riqueza, adopta ropajes seductores. Gusta, además, mostrarse con rasgos omnipotentes, de invulnerabilidad incontrastable.
Los instrumentos de quienes los denuncian chocan contra una nueva y gran muralla. Pero, no cabe la resignación.
Si la inmutabilidad no existe, la fantasía fílmica de Sean Connery en “Los diamantes son eternos” (mítica producción de 1971), estaría indicando que el mineral más duro se puede romper, horadar, quebrar.
El oído planetario de sistemas de servicios múltiples, como los montados por Google, está en tela de juicio.
Se trata de un verdadero diamante tecnológico. Con discreción, señala Wikipedia respecto de la multinacional: “La empresa es y ha sido criticada por colaborar con determinados países en la censura de Internet con el afán de expandirse comercialmente en ellos y por la infracción reiterada de derechos de autor. También es objeto de críticas por presunta ingeniería fiscal en diferentes países, y por ser una de las empresas que colaboran con las agencias de inteligencia en la red de vigilancia mundial, sacada a la luz en 2013.”
Este párrafo final es crucial.
ÉMULOS DE JAMES BOND
Cual topos trabajando para abrir una brecha en en el mayor muro de la contemporaneidad -representado por la empresa citada-, un día aparecieron en el teatro de la batalla por la información abierta y transparente, varios personajes. Cabe citarlos por su origen, situación peculiar y riesgos -muy graves- que comparten.
1.- Julian Paul Assange (1971). Periodista australiano, redactor en jefe, especialista en informática y referente académico en la Universidad de Melbourne. Sus revelaciones sobre actividades clandestinas de EE.UU., libradas al conocimiento universal a través del servicio Wikileaks, pusieron a precio su cabeza. Se asila en la Embajada de Ecuador en Londres
2.- Chelsea Manning (1987). Transexual, oriunda de Oklahoma. Revistó como soldado y analista de inteligencia del Ejército de los Estados Unidos. Filtró a WikiLeaks miles de documentos clasificados, conocidos como los “Diarios de la Guerra de Afganistán”, otros de Irak, así como cables diplomáticos de varias embajadas estadounidenses y un video revelador del ejército, conocido como “Collateral murder” (Asesinato colateral). Padeció prisión provisional en condiciones infrahumanas. En 2013 un tribunal militar la condenó a 35 años de prisión y expulsión del ejército.
3.- Glenn Greenwald (1967). Abogado en derechos civiles y periodista, también norteamericano. Ha sido columnista en medios afamados (The Guardian, The New York Times, Los Angeles Times, The American Conservative, The National Interest, In These Times, Salon.com). En 2013 difundió en The Guardian las revelaciones de Edward Snowden sobre el programa de vigilancia PRISM y otros de la Agencia de Seguridad Nacional, clasificados de “alto secreto”.
4.- Edward Snowden (1983). Estadounidense. Fue empleado de la Agencia Nacional de Inteligencia (CIA), consultor e informante tecnológico y miembro de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). En 2013 divulgó en The Guardian y The Washington Post, varios programas de la NSA, entre ellos, los de vigilancia masiva PRISM y XKeyscore. Agregó denuncias sobre las finalidades de los Angry Birds.
Los poderes abusivos incitan a las consideraciones políticas y estratégicas. Muestran, también, que los diamantes no son eternos.
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